sábado, 26 de mayo de 2012

Monasterio de Piedra

El Monasterio de Piedra, perteneciente a la orden del Císter, se constituye como un referente turístico excepcional de Aragón, aunque a veces quede dentro de otras rutas.

Y, aunque turísticamente se conozca casi más por sus bellezas naturales, que ha dibujado caprichosamente el río Piedra, cabe decir que el interés monumental no debe ser menor, puesto que es un complejo importantísimo para el estudio del paso del románico al gótico. Se encuentra en alto, ofreciendo una entrada monumental de torre de planta cuadrada, que remata con terraza almenada.







En el interior existe un oratorio con decoración gótico-mudéjar. De ahí se sale a lo que fue la iglesia románica, el lugar principal del monasterio hoy prácticamente derruida. Permanece el claustro gótico, similar al del Monasterio de Rueda. Otra estancia importante era el refectorio románico. Y en el segundo piso se conservan algunas dependencias, como la sala de archivo y biblioteca, fechada en 1585; y las celdas, hoy convertidas en habitaciones de hotel. Ya en el renacimiento se amplió el monasterio con claustros y nuevas galerías comunicadas con una bella escalera.







El Monasterio de Piedra, entre pliegues de la Sierra Ibérica, queda encajonado sobre el río del mismo nombre. La constante humedad ha favorecido el crecimiento incontrolado de la vegetación, convirtiéndolo en un oasis dentro del paisaje aragonés, en cuyo interior se esconden los restos de lo que fue refugio espiritual de una comunidad que se instaló allí en los albores de la edad media y que fue aumentando sus bienes hasta la desamortización, que sumergió el conjunto artístico en un progresivo abandono y deterioro.






Se encuentra en el término municipal de Nuévalos. En él se conjugan dos constantes que, combinadas, hacen de dicho emplazamiento un lugar con el encanto propio del romanticismo decimonónico: naturaleza y ruinas medievales.







DEPENDENCIAS MONACALES

CLAUSTRO CISTERCIENSE SIGLO XII


Sigue la estructura definida por sus antecesores benedictinos:

* Planta cuadrada
* Patio o jardín central
* Cuatro pandas o galerías que rodean el patio central. (Las pandas se denominan en función de la dependencia más importante que se abre en cada una de ellas: panda del capítulo (Zona Este-Sala Capitular), panda de la cilla (Zona Oeste-bodegas o cilleros) , panda del refectorio (Zona Sur) y panda del mandatum (Zona Norte-Iglesia). Estas galerías facilitaban la circulación de los monjes hacia las diferentes estancias del Monasterio y, también eran lugares de celebraciones litúrgicas, para recrearse leyendo, o para la meditación).
* Dependencias monásticas alrededor.

En el claustro aparece la arquitectura: Gótico Cisterciense, decoración austera, fina, sin ornamentación, sencilla; con las columnas truncadas característica del Gótico del Cister, con ménsula y capitel, en este caso con adornos florales nunca serán historiados. Los monjes rechazan al principio la gran ornamentación, pensaban que la decoración los distraía de sus labores y ejercicios espirituales. (Regla de San Benito).





LA SALA CAPITULAR
* La sala capitular es un espacio cuadrado que se abre al claustro mediante un número impar de vanos, siendo el central la puerta de acceso a la estancia. El espacio interior está compartimentado por cuatro columnas. La arquitectura es Gótico Cisterciense y los cuatro pilares centrales están pintados con colores vegetales.
Si nos fijamos la sala está abovedada, bóveda Gótica con arcos apuntados. En los botones de la bóveda podemos observar que todos son diferentes. Tienen decoración vegetal excepto dos.: uno tiene un castillo en recuerdo al Castillo de Piedra Vieja que es la fortaleza que encuentran los monjes cuando llegan por primera vez a este lugar, y el otro es la cara de un monje : Don Gaufrido de Rocaberti ,el primer Abad del Monasterio de Piedra.

La sala capitular es uno de los lugares más importantes en un monasterio Cisterciense, es la sala de reuniones. En ella se reunían después de la misa de prima. Se leía el capítulo (de ahí su nombre) todos los días, y los conversos y novicios acudían al capítulo los domingos y festivos. Los novicios se sentaban con los monjes, los conversos escuchaban la reunión desde la galería del claustro. Los monjes primero leían el Martirologio, los Santos del día. Luego leían la pretiosa, una corta oración de mañana. Después se leía la lectura de un capítulo de la regla Benedictina. La autoridad que mandaba en la reunión hacía comentarios sobre la lectura. De inmediato a la reunión tomaba un cariz más importante, llegaba a realizarse la confesión pública de las culpas. El monje que había cometido alguna falta debía colocarse en el centro de los cuatro pilares –columnas que hay en el centro de la sala y confesar públicamente sus faltas. Eran los monjes más ancianos y el Abad los encargados de poner “el castigo” que este merecía, eran siempre “castigos morales” nunca “castigos físicos” (se le retiraba la palabra, se le recluía en una celda, se le apartaba de la oración y comida en común etc...) y además era obligación denunciar a aquéllos hermanos que no hubiesen dicho sus faltas en público.







En esta sala diariamente tomaban todas las decisiones que afectaban tanto a la vida diaria como a la economía del monasterio. Se realizaban varias funciones:
- Se reunía el abad con los monjes más ancianos para hacer la elección de los nuevos novicios; éstos debían cumplir una serie de requisitos para entrar, como:
1. No debían ser mayores de 15 años. (Entraban en la vida monástica con 11 y 12 años).( Edad Media)
2. No podían ser hijos ilegítimos.
3. No podían tener hermanos en el monasterio.
4. No podían tener defectos físicos
5. Debían tener unas nociones de latín, lo que nos da idea que eran hijos de nobles; en aquella época era muy poca población la que sabía leer y escribir, y mucho menos conocían el latín.
6. El segundo hijo durante la Edad Media de una familia de nobles solía ser quién entraba al Monasterio (el primero iba al Ejército). Cuando ingresaban en la abadía tenían que entregar una dote para la comunidad.
- En esta sala se hacía la elección del Abad, en principio era un cargo de carácter vitalicio, a partir del siglo XVI pasó a ser cada 3 años y a mediados del siglo XVII cada 4 años hasta la actualidad. Hoy en día en los monasterios cistercienses en los que viven los monjes cada 4 años eligen un Abad.
- En la Edad Media el monje más anciano del Monasterio era el elegido como Abad porque lo consideraban el más sabio, hoy en día para que un monje sea elegido abad sólo debe cumplir dos requisitos:
1. Ser mayor de 35 años.
2. Llevar más de 10 años dentro.






ALTAR BARROCO SIGLO XVIII
El siglo XVIII corresponde al Barroco Español y de ahí que los monjes pasen de la austeridad a un exceso de ornamentación, (escogen la “moda arquitectónica del momento”). Columnas salomónicas pintadas con pan dorado, típico del Barroco.

La imagen central del altar representa a San Benito de Nursia. San Benito es el fundador de la Orden Benedictina, los benedictinos llegaron un momento que alcanzaron un gran poder económico y algunos de ellos dejaron de cumplir los votos de pobreza; los monjes que rechazaron esto se disgregaron en varias ordenes: los cluniacenses, los cistercienses y los trapenses...Todos ellos se rigen por la Regla de San Benito: son 72 normas que deben cumplir cuya premisa principal es el: “Ora et Labora” (Rezar y trabajar). La imagen de San Benito fue decapitada y mutilada durante los años en los que el monasterio estuvo abandonado en el trienio liberal (1820-1823).

En los últimos años, del año 1808 al año 1835, con los avatares que tuvo el monasterio sufrió constantes saqueos y destrozos. El Monasterio fue abandonado en tres ocasiones: la primera fue en 1808 con la guerra de la Independencia, la segunda en 1823 con la primera guerra Carlista y definitivamente en 1835 con la Desamortización de Mendizábal. de la vida monacal.







LA ABADÍA
La Iglesia es el centro neurálgico de los monasterios. En el monasterio cisterciense era habitual que la iglesia no estuviera abierta para el culto, sino reservada a los monjes, novicios, conversos y otros encargados de realizar tareas. La iglesia no tiene bóveda, esta se derrumbó al quedarse el Monasterio abandonado después de la desamortización. En su construcción fue una bóveda octopartita, típica construcción de los monasterios castellanos. Esta formada por tres naves longitudinales y dos transversales, en forma de cruz latina. Un amplio trasepto y cabecera con capillas. Tiene grandes dimensiones mostrando el gran poder que tuvieron estos monjes durante los siglos XIV y XV.

El altar mayor de la iglesia, es dónde mejor se observan los estilos arquitectónicos en los que está construido el monasterio: todas las columnas hasta el capitel de estilo Románico y desde éste hasta que se unen los arcos de estilo Gótico. Uno de los vanos del altar tiene una celosía de estilo mudéjar, de tal forma que si levantáramos el yeso de las demás ventanas encontraríamos este estilo. Una de las características de estos monjes es que jamás destruían al construir, sino que superponían encima de las antiguas construcciones.

Las capillas que hay a ambos lados del altar mayor o ábside central eran las capillas que los monjes utilizaban para su oración personal.

A l lado derecho se encuentra el campanario, construido sobre trompas en forma de arcos que sobresalen en altura y así gana superficie para construir la torre (construida en ladrillo y de estilo mudéjar) Las trompas que forman la base del campanario están construidas en piedra sillar, el resto en ladrillo.

La capilla barroca fue construida en el siglo XVIII con la donación que hizo una noble de la zona. Es de suponer que la noble esta representada en la misma capilla.

La iglesia está dividida en dos partes: una para los monjes y otra para los fieles: el monje que decía la misa, se colocaba debajo del arco de la Iglesia y miraba a los monjes, dando la espalda a los fieles, ya que esta era una forma de preservar su clausura.





LA CILLA
Era la bodega y granero monacal dónde se guardaban las provisiones del monasterio. Edificio de planta rectangular, con dos alturas. La estancia estaba abovedada. La arquitectura era popular, del entorno, se empleaban materiales pobres: adobe, muros de mampostería y vanos reforzados de cal y canto.

Orientadas hacia al Oeste. En la actualidad alberga la exposición de aparejos agrícolas y alimentación titulada “et labora”, no sólo de oración vive el monje; destacar las neveras o fresqueras: huecos de gran altura ( en este caso de 3 m. y 6 m.) dónde los monjes prensaban paja con nieve para conservar la sala fresca y mantener sus víveres; y el Museo del Vino de la D. O. de Calatayud (Vaya a menú Museo del Vino), con tres salas que son el hilo conductor del museo:

El vino como ciencia. Podemos ver el proceso tradicional de elaboración del vino, el proceso empleado en la actualidad en esta D.O. de Aragón y el trabajo de la vid en las cuatro estaciones.

El vino como cultura. Mediante imágenes y sonidos nos muestra la importancia del vino en distintos aspectos de la cultura.

El vino y la calidad-Calatayud. Distintos aspectos históricos, geográficos, etc. de la elaboración de vinos en la comarca de Calatayud.





LA COCINA MONACAL
En el siglo XII había un gran fogón en el centro, por ello el ennegrecimiento de sus bóvedas y paredes, así como la construcción de los respiraderos en sus muros.

La anécdota de esta cocina: es el primer lugar de España y de Europa donde se cocinó el chocolate. Un monje Cisterciense Fray Jerónimo de Aguilar viajo a América con Hernán Cortes y en 1535 trajo unos sacos de cacao como regalo al Abad de este Monasterio, era un chocolate amargo no como el que nosotros tomamos hoy en día, dulce por el azúcar.
EL REFECTORIO O COMEDOR
El refectorio o comedor de los monjes es una sala enorme acorde con la gran comunidad de monjes que llegó haber en el Monasterio. Situado al lado de la cocina, tiene planta cuadrangular y una bóveda sexpartita que le confiere una gran acústica.

La sala forrada con yeso de la remodelación del Barroco (en el siglo XVIII por la enfermedad de la peste negra que amenazó Europa cubrieron los edificios de calosa, cal mezclada con arena; pensando que así se “limpiaban” de la peste).

A mano derecha encontramos el púlpito, había una escalera para acceder a éste, dónde se situaba el Hermano Lector Semanero, leerá la Biblia y el Martirologio durante las comidas mientras los demás comían; el nombre de semanero viene porque se cambiaba de turno el hermano lector cada semana.

La disposición para comer en la sala: una mesa en forma de U debajo de la vidriera, en medio se sentaba el Abad y a su lado se iban sentando los monjes más ancianos, de forma que los más distantes fuesen los monjes más jóvenes.

La ventana que hay arriba daba a las galerías de las habitaciones del hotel, antiguas celdas de los monjes. El refectorio se comunicaba con las galerías monacales, actualmente el hotel (s. XVI), los monjes enfermos escuchaban las lecturas que se hacían durante la comida desde la ventana superior, encima de la puerta del refectorio, un vano con celosía bizantina que representa un jarrón con una flor de lis (símbolo esta flor de la Virgen María a la que veneraban con fervor los monjes).

En la actualidad se encuentra expuesta la copia “El Tríptico- Relicario Monasterio de Piedra” una joya Gótico-mudéjar Aragonés.








EL CALEFACTORIO
Sala con una gran columna neoclásica en el centro. Se utilizaba para calentarse los monjes en invierno, era una habitación caliente provista en la parte de abajo de gloria dónde se mezclaba paja, madera ...con fuego y calentaban el suelo. (Técnica copiada de las antiguas glorias de las termas Romanas).

Son pocos los calefactorios que se conservan en los monasterios, en Piedra hemos tenido suerte, ya que su espacio fue ocupado por las escaleras que permitían acceder a los claustros altos construidos en el siglo XVI (se pueden observar los huecos de las escaleras en los muros).

Existen en esta sala tres figuras de monjes tamaño real que visten los distintos hábitos empleados por la Orden benedictina y cisterciense.







EL ESCUDO
Es un escudo Barroco de Madera policromada. La torre representa la Torre del Homenaje y tres piedras que simbolizan los tres reyes que más favorecieron a la comunidad de hermanos: Alfonso II “El Casto”, Pedro II “El Católico” y Jaime I “El Conquistador ”.


EL ALABASTRO

El material que cubre las ventanas en todas las salas es un mineral: el alabastro. Todas las ventanas o vanos que daban al exterior estaban cubiertas con este material. Difumina la luz y la envía hacia todas las direcciones, la ventaja que tiene es que deja pasar la luz, luz blanca ( la luz celestial del Cister), les protege del frío y no permite ver el exterior, esto evita a los monjes la curiosidad de saber lo que ocurre en el mundo exterior, eran monjes de clausura.







El Monasterio era una fortaleza de defensa de los musulmanes y en tiempos de la Reconquista (1194) Alfonso II de Aragón cedió el castillo y todas las tierras que lo rodeaban a la Orden del Cister.
Doce monjes y un Abad procedentes de la Abadía de Poblet, Tarragona, se trasladan a estas tierras aragonesas para consolidar la fe cristiana. La casa madre de Piedra por tanto es el Monasterio de Poblet.

Tardaron 23 años en construir el Monasterio (1195 – 1218), es muy poco tiempo si nos fijamos las dimensiones que éste tiene, tenemos que pensar que no hizo falta ir a buscar la piedra ni pulirla, todo lo tomaron de la muralla y el castillo de los árabes. Junto con los monjes, Alfonso II llamó a gentes de Cataluña, Navarra, Valencia.... ya convertidas al cristianismo para repoblar la zona y serán quiénes construyan el monasterio dirigidos por los monjes.

La construcción del monasterio se realiza en los años de transición del Románico al Gótico. Característica arquitectura de la Orden es la que aparece: Gótico Cisterciense, arquitectura sobria, austera, sencilla y luminosa.
La distribución del monasterio es similar a la de otros monasterios Cistercienses: al norte, la iglesia, y su galería de claustro: la panda del mandatum; al oeste las bodegas y cilleros, la panda del trabajo; al sur la cocina, el refectorio y el calefactorio, con la panda del servicio; y al este la sala capitular, la panda del capítulo. Esta distribución construida aprovechaba al máximo la luz solar.

Los monjes vivieron en este monasterio casi 700 años desde 1195 a 1835. En estos 700 años tuvieron que abandonar el Monasterio en tres ocasiones: la primera vez que dejan el Monasterio es en 1808 con la guerra de la Independencia, el Monasterio es ocupado por el ejército francés. La segunda es en 1820-1823 durante el trienio liberal y definitivamente en 1835 con la desamortización de Mendizábal.

Por lo tanto en el monasterio no hay monjes desde 1835 con la Desamortización de Mendizábal. Mendizábal fue un valido de Isabel II (lo que hoy en día llamaríamos un Ministro de Hacienda) expropió todas las tierras a las ordenes contemplativas y las vendió en subastas públicas. El Estado necesitaba dinero ya que habían perdido las colonias en América y acababa de terminar la 1ª guerra Carlista en España.

En 1.840 fue comprado en subasta pública por D. Pablo Muntadas Campeny y pasa a ser propiedad privada.







Tarifas Parque Natural

Precio de las entradas
  • ADULTOS 13.50 €
  • NIÑOS (4 - 12 años) 10.00 €
  • JUBILADOS 10.00 €
Horario
  • De abril a octubre
    9.00 h a 20.00 h
  • De noviembre a marzo
    9.00 h a 18.00 h
La entrada incluye:
  • - Visita al parque natural.
  • - Exposición y exhibición de aves rapaces.**
  • - Visita Monumental.*
* VISITA MONUMENTAL - Visita guiada por las diferentes dependencias del Monasterio Cisterciense (año 1195), Museo del Vino D.O. Calatayud, Exposición de la historia del chocolate, Museo de Carruajes y reproducción del Tríptico Relicario del Monasterio de Piedra (año 1390).
Horario: De Marzo a Octubre, de 10 a 13:15 h y de 15 a 19. Resto del año de 11:15 a 13:15 y de 15:15 a 17:15.

** EXPOSICIÓN Y EXHIBICIÓN DE AVES RAPACES - Tres pases diarios desde primavera hasta el 1 de Noviembre inclusive.


Descuentos “Familia Numerosa” en taquilla:
Adultos: 11.50 €, tarifa normal 13.50 €
Niños: 9.00 €, tarifa normal 10.00 €
Es imprescindible presentar título de familia numerosa en las taquillas del parque al comprar las entradas. No acumulable a otras promociones o descuentos.

Tarifas visita Monasterio Cisterciense S. XII

Precio de las entradas
  • ADULTOS 8.00 €
  • NIÑOS (4 - 12 años) 8.00 €
  • JUBILADOS 8.00 €
Horario
  • De marzo a octubre
    10 a 13:15 h y de 15 a 19 h
  • De noviembre a febrero
    11:15 a 13:15 y de 15:15 a 17:15 h
La entrada incluye:
  • - Dependencias del monasterio cisterciense *.
  • - Museo del Vino.
  • - Exposición de la historia del chocolate.
  • - Museo de carruajes.
  • - Tríptico relicario.
* VISITA MONUMENTAL - Visita guiada por las diferentes dependencias del Monasterio Cisterciense (año 1195), Museo del Vino D.O. Calatayud, Exposición de la historia del chocolate, Museo de Carruajes y reproducción del Tríptico Relicario del Monasterio de Piedra (año 1390).
Horario: De Abril a Octubre, de 10 a 13,15 h y de 15 a 19 h. Resto del año de 10 a 13,15 y de 15 a 18 h.





Castillos de San José de Valderas

Los Castillos de San Jose de Valderas se encuantran en la localidad madrileña de Alcorcon.

Corrían los primeros años de este siglo XX, cuando D. José Sanchiz de Quesada, capitán del regimiento de Artillería, fué destinado a esta zona y encargó al arquitecto D. Luis Sainz de Terreros la realización de unos castillos o palacios para vivir con su familia.

El Sr. Sanchiz de Quesada, marqués del Vasto, conde de Piedrabuena y Villaminaya, maestrante de Sevilla, clavero de la Orden de Montesa, etc., era conocido como el marqués de Valderas por estar casado con Dª Isabel Arróspide y Álvarez, marquesa de Valderas.

El palacio principal, de estilo sajón, se inauguró en 1917.

A su lado hizo construir otro, más pequeño y cuadrado en el que instaló su oratorio particular bajo la advocación de San José.

Por la parte posterior construyó un tercer edifico destinado a la servidumbre.

El Sr. Sanchiz de Quesada financió en 1919 la instalación eléctrica, en 1925 dos aulas escolares y en 1.935 los terrenos necesarios para la conducción del agua potable. En estos terrenos se levanta hoy el barrio de San José de Valderas.

Hoy en día, los castillos ofrecen un aspecto renovado, siendo utilizados principalmente para actos culturales.

El grande o principal, es principalmente la sede del Museo de Arte en Vidrio de Alcorcón, aunque se dedica también a exposiciones y otras actividades culturales.

El pequeño está especialmente dedicado a la cultura a través de la Universidad Popular de Alcorcón.